EL CUBO

Cube es una película canadiense de 1997 dirigida por Vincenzo Natali. Obtuvo los premios de mejor película y mejor guión en la edición de 1998 del Festival de cine fantástico de Sitges. El guión está coescrito por el propio Natali junto con André Bijelic y Graeme Manson.
En 1974 el diseñador húngaro Erno Rubik creó un ingenioso rompecabezas que se hizo conocido en todo el mundo: El Cubo Mágico. Su propósito fue poner a prueba la imaginación tridimensional de sus estudiantes. Veintitrés años más tarde el director canadiense Vincenzo Natali vuelve a traer a la memoria este objeto como desafío al ingenio pero esta vez con aristas siniestras.
El cubo de Natali es en realidad una compleja superestructura carcelaria y laberíntica que ofrece a aquellos que quieren encontrar una salida trampas letales. Los sujetos que se encuentran en él no saben porqué están allí y tampoco cómo han llegado. No se trata de criminales comunes sino de simples personas que de buenas a primeras se despiertan en un espacio hasta entonces desconocido llevando uniformes que los identifican.
Los personajes que se presentan a lo largo de la película irán convergiendo hasta conformar un grupo de características heterogéneas. En algunos casos manifestarán habilidades particulares en forma inmediata, en otros se pondrán en marcha en momentos inesperados. Todos aportarán parte de la respuesta al enigma que los martiriza.
Reunir a un grupo de seres en un ámbito que los condicione en forma extrema supone asumir riesgos en relación a los dispositivos que se elegirán para la construcción de la historia dado que en ella se expondrán los distintos matices que constituyen la conducta humana. En relación a este punto “El Cubo” podría emparentarse con algunos aspectos de la novela de William Golding “El Señor de las Moscas” en donde un grupo de adolescentes tiene que aprender a sobrevivir en una isla desierta. Tanto en esta obra como en la película los lazos de solidaridad, la lucha por el poder y los impulsos primarios son factores que en su desarrollo entrarán en conflicto. Su progresión estará en permanente interacción con los peligros y dificultades que ofrezca el lugar que los contiene.
La propuesta en apariencia por demás interesante luego de transcurridos los primeros minutos deja de transmitir el clima de ansiedad opresiva que acorrala a los circunstanciales habitantes del cubo. La narración en lugar de generar una tensión creciente que desemboque en un climax final, cae en una rutinaria sucesión de acertijos que sostienen precariamente el interés del espectador, soslayando un elemento de vital importancia dramática como son los puntos de vista de los protagonistas acerca de la naturaleza y los fines de la superestructura.
Los personajes responden a estereotipos que emiten cada uno a su turno frases en apariencia inteligentes pero que en realidad son de una pretenciosidad elemental. Esto hace que todo intento de representación simbólica quede reducido a expresiones vacías.
Tampoco la utilización de la cámara está a la altura de la idea inicial. Son escasos los momentos en que los planos son funcionales al hermetismo claustrofóbico que define a esta terrorífica arquitectura.
A pesar que se trata de un film logrado a medias es importante destacar que se trata de una realización que contó con escasos recursos económicos. Detalle importante que nos recuerda que es posible imaginar un cine de ciencia ficción que prescinda de la parafernalia tecnológica-publicitaria proveniente de Hollywood.
Un grupo de personas despierta, sin saber como han llegado, en un laberinto compuesto por habitaciones cúbicas idénticas entre si, algunas de las cuales esconden trampas mortíferas.
Cada habitación tiene 6 salidas, una por cada lado del cubo, al abrir cada salida se pasa a una habitación contigua que puede ser una habitación segura o con una trampa mortal. Entre habitación y habitación hay unos números que esconden la clave para salir del cubo.
Leaven, la estudiante de matemáticas descubre una estrategia basada en numeros primos para ir avanzando por el cubo madre, lo que en cierto momento de la pelicula deja de funcionar.
Mientras tanto, se entremezclan la desesperación por salir y la obligación de trabajo en equipo, con la mente lo más fría posible, con el instinto de supervivencia. Las situaciones personales y roces entre los prisioneros salen a la luz, en un intento desesperado por llegar al final y sobrevivir a las horrorosas trampas que les esperan en las salas del cubo.